Tema 2026: Cuerpos marginados, cuerpos rebeldes
[Resumen: Las UEEH son un espacio autogestionado queer feminista, por y para las personas LGBTQIA+, un momento para encontrarnos, compartir y salir por un rato de la vida cotidiana y de las violencias que la atraviesan. Nos esforzamos por construir un espacio antiracista, antivalidista, transfeminista. La comisión Educpop’ propone cada año un tema para guiar la edición y tejer juntes un hilo conductor. Este año exploraremos los cuerpos, en continuidad con el tema del año pasado “Luchar contra los autoritarismos”.]
Cuerpos al borde, perdidos en equilibrio sobre las crestas de un territorio minado, cuerpos que se tuercen bajo la presión represiva… Cuerpos lisiados, cuerpos butch, cuerpos trans, racializados, colonizados, cuerpos gordos, maricas, inter, cuerpos fem, osos, enfermos, locos… afirmados de múltiples maneras, jugando con los códigos, inventando sus lenguajes, siempre lejos de la norma.
Los ataques brutales o las violencias silenciosas del capitalismo, del racismo y del patriarcado forman un mismo sistema. Nos restringen, nos individualizan, nos aíslan, nos reducen a producir, a reproducirnos, a luchar entre nosotres. Las fronteras, las masacres, los genocidios, el imperialismo moldean cuerpos (in)deseables y (no)deseosos, que importan o que descuidamos. Los nacionalismos, la competencia feroz, los apartheids de género, las guerras hacen de los cuerpos de las personas queer territorios de conflicto.
Nuestros pulmones y nuestros puños se levantan contra los colonialismos, a la cisheteronormatividad y a las violencias validistas que dejan sus cicatrices del mismo modo en que las multinacionales destruyen los paisajes y roban las tierras y sus recursos. ¿Todavía es posible vivir en paz?
Luchar para que nuestros cuerpos crucen las fronteras más allá de los muros que separan y encarcelan. Pelear por nuestra autonomía. Contar cómo la represión y el fascismo nos hacen sufrir, como nos marcan hasta en la piel, cada quien a su manera. Compartir modos de resistencia a la policía y a los ejércitos. Volver con las maletas llenas de recursos.
Preguntémonos qué nos transmiten nuestros ancestros, aquelles que nos precedieron, nuestras diferentes herencias culturales. Vinculémonos con las historias complejas de nuestros antepasados en los movimientos de liberación. Hagamos de nuestros cuerpos territorios decolonizados, arraigados en nuestras comunidades. Tomémonos este espacio para salir con vínculos más fuertes, y produzcamos nuestros propios rastros y archivos para el futuro. Expresémonos en nuestras respectivas lenguas para entender las conexiones entre nuestros cuerpos, la fuerza de nuestras historias, las palabras que nos unen.
Conectar y hacer visibles nuestras luchas con un enfoque internacionalista. Intercambiar sobre nuestras experiencias de apoyo mutuo, ya sea en torno a la salud sexual, el acceso a los cuidados, los procesos de transición y de vida queer o de reducción de riesgos. Imaginar prácticas de convivencia basadas en respeto mutuo, atentas a las necesidades de todes y críticas de la marginación de les trabajadores sexuales, las personas trans e inter, no-blancas, discapacitadas… La autogestión, el cuidado colectivo y comunitario son una reacción eficaz a los autoritarismos.
Los espacios militantes no escapan de las dinámicas de dominación que combaten. Las personas discapacitadas, específicamente aquellas con discapacidades invisibles, siguen viviendo esas experiencias de dudas, deslegitimación o exclusión. Se trata de un validismo estructural que, exactamente como la homofobia, la transfobia o las opresiones coloniales, sirve al capitalismo.
Tomemos este tiempo para mirarnos, reír, jugar, besarnos, amar, escuchar, llorar. Inspirémonos mutuamente. Y sobre todo bailemos.
Fortalecides por nuestras múltiples trayectorias, tejamos lazos reales, tanto locales como transnacionales. Reflexionemos juntes sobre un movimiento más fuerte, que desde Europa haría dialogar las oposiciones del Norte y el Sur global.